Durante décadas, el tabaco estuvo socialmente normalizado e incluso asociado a una falsa imagen de sofisticación o bienestar. Hoy en día, la evidencia científica es incontestable: fumar deteriora de manera drástica la capacidad pulmonar, incrementa el riesgo de patologías respiratorias graves y compromete la salud sistémica general. Sin embargo, cualquier persona fumadora que lo haya intentado sabe que el verdadero obstáculo no es el conocimiento…
